No basta caer
para aceptar la gravedad.
Aunque sea inevitable,
aunque esté escrito con cadenas,
a nadie le sobra
arena en el reloj,
al fabricante de ataúdes
le sangran las manos.
Porque se será niño,
adulto y féretro,
pero uno también es brisa
y se estremece con un roce,
pasa frío cuano no tiene a dónde ir
y se preguntan a dónde van
los gatos que se cruza por la calle.
Vemos cosas,
aprendemos nombres de sirenas
y los escribimos
como si fuéramos
a quebrar la muerte.
Porque a veces alguien ríe,
y todo eso
no se lo puede
tragar la tierra.

Sí… ¿y a dónde van…?
Pasé a verte. Miss u
Por cierto, estas jugando a la play y yo hablando con tu hermano…mu bonito,
.
¿Ah? Salvaba el universo. No me dijo nada…
el poema del que te hablé es éste, pero en la entrada del 1 de mayo
qué bueno!!
y el final es magnífico, un canto a la vida