Juega el miedo al precipicio,
hace fugaces los tiempos
para que huya la reflexión
y no dé lugar al espacio.
Y así, con la relatividad deshecha,
bajadas las persianas
la noche inunda a los días
que ya no arañan
ni al agua.
Lola Crespo.
Su blog aquí.

Enhorabuena, a Lola por escribirlo y a ti por subirlo.
La belleza cruda o la crudeza bella.