Mucho alcohol y muy poco sueño. Bonito, muy bonito todo y lo único: la gente, que fueron Quique-refugio-de-viento con su cuidado atento y este camino y estancia callejera de fiesta en vena que tenemos y Mario, consuelo y celebración vital y del que me alejé por miedo a herir. Pero son muy bonitos, lo único bonito del mundo. La belleza tiene como requisito obligatorio el movimiento, aunque sea clandestino y pulmonar. La belleza se arranca de forma terrible y hasta entonces dura. Ahora toca volver al caparazón, dormir. Toca invernar mucho (si se escribe así, y si no mejor) y guardar la sangre.
19
Jul
09

0 Respuestas a “Glup”