05
Ago
09

El abrazo insólito

Una vez soñé que era un asesino. No era un sueño violento y ni siquiera recuerdo el golpe, el acto en sí de matar. Creo que eso era lo menos importante. Todo se reducía a tener a la víctima entre mis brazos; a retenerla, inmóvil y expectante, saber que era yo quien le quitaba el aliento. Era un abrazo extraño, insólito, como una colección de uñas. Casi podía verme en los ojos de la víctima y me veía tranquilo, muy tranquilo. No veía a ningún loco. Más que un asesino, parecía alguien que se hacía cargo de la situación, alguien responsable y que no quería dejarlo solo en ese momento. Le susurraba a la oreja. Le decía: “Tranquilo. Ahora es el golpe. Ahora duele, pero tranquilo. Ya se pasa. ¿Lo ves? Ahora todo se vuelve borroso, negro. Cae el telón”.


2 Respuestas a “El abrazo insólito”


  1. 6.08.09 a las 1:26

    Es brutal. El golpe es lo de menos. La víctima puede ser cualquiera. En este teatro podemos quitar el aliento a quien sea, despojarlo de la vida sin violencia.

    Una reflexión fabulosa.

  2. 2 dediego
    7.08.09 a las 15:42

    Muchas gracias, Fran. Las cosas que sueña-escribe uno, y luego casi no recueda y se encuentra por sorpresa en algún lugar.

    Un abrazo.


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Borja de Diego Lozano
(1988, Sevilla)

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