Érase una vez un pueblo de pescadores. Allí todo ocurría con una belleza y una alegría latentes: amanecía con un cierto color cobrizo, las muchachas traían agua del río cantando, las madres pasaban la pesca por la plancha mientras los niños soñaban con cofres y tesoros, la marea arropaba al atardecer los tobillos y las rodillas de los pescadores.
Toda esta alegría sólo se rompía cada vez que los hombres volvían con sus compañeros derrotados en los brazos, ciegos por la mueca horrorosa de la muerte, o no volvían ya jamás.
Por esto, un día decidieron levantar una estatua sobre la orilla. Era sencilla: apenas una mujer envuelta en un manto que miraba hacia el horizonte azul, algo de tristeza en sus ojos. No obstante, la levantaron justo sobre la orilla para que las olas la fueran bañando y desgastando y, al subir la marea, quedara totalmente sumergida. Alguien dijo una vez que era sólo un intento imposible de acompañar a los ahogados y desaparecidos. De vez en cuando se veía posarse sobre ella alguna gaviota.

Muy bucólico este microrrelato. Me gusta. Es acaso un fragmento de algo mayor?
¡Gracias, Raulito! No, en un principio es un microrrelato completo. Aunque tengo dos cuentos más en la cabeza, que no sé si escribir (dar el paso definitivo) e ir subiendo…
Solo una cuestión: con los niños, ¿te refieres a niños y niñas?; lo digo x aquello de si en las niñas tb tiene lugar ese sueño de cofres y tesoros; no sé, como distingues entre muchachas trabajando alegremente y mujeres y pescadores tb trabajando.
supongo que es así y q esta apreciación es algo quisquillosa pero no sé, me ha chocado esto tras leerlo.
Salvando lo dixo,la idea y el cuento me parece muy original. Es muy poética y testimonial la idea de q la estatua de una bella mujer, sumergida a ratos, en la 2ª casa de los pescadores, la mar, recuerde a los desaparecidos.
un saludo
Claro, niños y niñas. Es un poco complicado, por cómo el sistema nos mete ciertas ideas en la cabeza. Aún veo el masculino plural como método de reunir y no de separar. De todos modos, tu quisquillez es de agradecer. Siempre eres de agradecer.
Un beso.