Es una ciudad. Una ciudad donde no se ven los edificios, ni las carreteras, ni los semáforos, ni los vehículos, ni las azoteas. Nadie allí ve las farolas, los contenedores, los muros, los callejones, porque todo allí es invisible. Porque es una ciudad invisible, donde nada se ve, pero la gente realiza su rutina como si cualquier cosa. El alumbrado allí es un hermoso misterio.
Cuando un viajero llega allí, lo único que ve es una explanada y los hombres, las mujeres y los niños desnudos (porque hasta la ropa es invisible allí) haciendo sus vidas: duchándose, montando en autobús, paseando el perro, haciendo el amor o plantando árboles. Cientos y cientos de personas que la transitan. Una ciudad invisible, de viento. Una ciudad donde lo único que se ve son sus habitantes.

¿Una Ciudad Invisible? ¡Qué idea tan cruel! ¿Cómo ocultaremos entonces nuestras malas intenciones?
Esa era una de las ideas que me vino a la cabeza, cuando la ciudad no era invisible todavía y sólo se veía la estructura, las vigas, jeje.