Con Mario en el hospital y las ideas bien claras, queríamos recurrir a la épica para construir y al absurdo para destruir. Una espiral de prisas en el que nos arrancaron el tiempo y la suplencia provocaron muchas cosas, así que aquí nos tienen. Aparecemos dos veces en el vídeo: la primera, para la Poépica, con La ciudad invisible. La segunda, en El hombre que contó sus barbas, para la vida de un hombre en dos minutos (de la que la mayoría de las veces me arrepiento muy profundamente).
Todo esto fue en casa de Max, que nos trató como a reyes, y también aparecen en este vídeo María Alcantarilla, Martha Ordaz y She Play Drums. Lo mejor, que gran parte de mis amigos estuvo allí.

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