Página de Archivo 3

03
Sep
09

Contra la muerte

Gracias, Mario.

01
Sep
09

Gacela de la muerte oscura

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

Federico García Lorca

Gracias a Bea.

28
Ago
09

Los eternos IV

La que baila III

La puerta

Los guardianes

Los guardianes II

25
Ago
09

Peter Pan

El sol dibuja pájaros gigantes

en el corazón de todos los niños.

Hay veces que quisiera ser como ellos,

que desearía volver a lo que fui.

Es por eso que alguna mañana respiro

imitando su aliento de parques,

pintando de niñez los ladrillos del alma,

sembrando el mundo de ojos nuevos.

Pero luego sigo siendo

me doy cuenta

el mismo vagabundo herido,

el mismo viajero ciego,

la lástima de un tiempo que se va,

una certeza que no se esconde:

porque ya no tenemos pájaros

sino cucarachas negras en el corazón.

 

O acaso

siempre

las tuvimos.

 

Iván Mariscal

De su libro “Itinerario de la luz”, que podéis leer aquí gracias a los amigos de MLRS y que saldrá en papel muy pronto.

23
Ago
09

Y que detrás de ellos ningún mundo existe

Su mirada se ha cansado de tanto observar
esos barrotes ante sí, en desfile incesante,
que nada más podría entrar ya en ella.
Le parece que sólo hay miles de barrotes
y que detrás de ellos ningún mundo existe.

Mientras avanza dibujando una y otra vez
con sus pisadas círculos estrechos,
el movimiento de sus patas hábiles y suaves
va mostrando una rotunda danza,
en torno a un centro en el que sigue alerta
una imponente voluntad.

Sólo a veces, permite en silencio, la apertura
de los cortinajes que ocultaban sus pupilas;
y cruza una imagen hacia adentro,
se desliza a través de los tensos músculos
cae en su corazón, se desvanece y muere.

Rainer María Rilke

19
Ago
09

El pueblo de pescadores

Érase una vez un pueblo de pescadores. Allí todo ocurría con una belleza y una alegría latentes: amanecía con un cierto color cobrizo, las muchachas traían agua del río cantando, las madres pasaban la pesca por la plancha mientras los niños soñaban con cofres y tesoros, la marea arropaba al atardecer los tobillos y las rodillas de los pescadores.

Toda esta alegría sólo se rompía cada vez que los hombres volvían con sus compañeros derrotados en los brazos, ciegos por la mueca horrorosa de la muerte, o no volvían ya jamás.

Por esto, un día decidieron levantar una estatua sobre la orilla. Era sencilla: apenas una mujer envuelta en un manto que miraba hacia el horizonte azul, algo de tristeza en sus ojos. No obstante, la levantaron justo sobre la orilla para que las olas la fueran bañando y desgastando y, al subir la marea, quedara totalmente sumergida. Alguien dijo una vez que era sólo un intento imposible de acompañar a los ahogados y desaparecidos. De vez en cuando se veía posarse sobre ella alguna gaviota.

17
Ago
09

Llevarte la luna debajo del brazo

Quique González – La luna debajo del brazo

Durante un concierto que dio el muchacho en Bilbao.

08
Ago
09

De viaje

Mañana me cojo un tren para la ciudad de luz que es Cádiz, por cortesía del señor Chano, a escapar y ver a gente bonita, que tiene la geográfica costumbre de nacer y vivir en Cádiz. Estaré algo perdido, pero de vuelta en unos cuatro días o así.

07
Ago
09

Silvia

Alvah – Silvia

Durante su directo en el pub Kahawa.

Atentos al solo final de David. Es un relámpago.

05
Ago
09

El abrazo insólito

Una vez soñé que era un asesino. No era un sueño violento y ni siquiera recuerdo el golpe, el acto en sí de matar. Creo que eso era lo menos importante. Todo se reducía a tener a la víctima entre mis brazos; a retenerla, inmóvil y expectante, saber que era yo quien le quitaba el aliento. Era un abrazo extraño, insólito, como una colección de uñas. Casi podía verme en los ojos de la víctima y me veía tranquilo, muy tranquilo. No veía a ningún loco. Más que un asesino, parecía alguien que se hacía cargo de la situación, alguien responsable y que no quería dejarlo solo en ese momento. Le susurraba a la oreja. Le decía: “Tranquilo. Ahora es el golpe. Ahora duele, pero tranquilo. Ya se pasa. ¿Lo ves? Ahora todo se vuelve borroso, negro. Cae el telón”.





Borja de Diego Lozano
(1988, Sevilla)

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