11
Oct
08

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Esta mañana me han dicho que el bonobús con transbordo pasa de costar 6 euros a 7, y el mensual de 28 a 30. Si el precio original ya era una pasada, la subida no se queda atrás. Si a esto le añadimos que el primer día de clase de Diagramación en prensa nuestro profe nos puso varios recortes anunciando los mil millones de euros que gana cada empresa a pesar de la crisis, que tengo agujeros en los bolsillos y que en Hacienda dicen que la situación de Tussam es delicada (¿delicada? ¿subir cada pocos meses los precios porque sí es ser delicado?) la verdad es que me pongo de mala hostia.

Por eso, apoyo causas como ésta. Me parece de risa que, encima, el plan de rescate consista en inyectar aún más dinero a los bancos ya que, como dice nuestro amigo Lepoldo Abadía, son los causantes y responsables de todo esto. No me creo nada.

Y no olvidemos que este alcalde venía a paralizar la subida de impuestos.

Por eso, Enric Duran ha entrado en mi lista de héroes.

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9 Responses to “¿Crisis? ¿Qué crisis?”


  1. 11.10.08 en 18:21

    No olvidemos que Tussam tiene una deuda cientomillonaria.

  2. 2 Minoway
    12.10.08 en 10:52

    Y pensar que cuando yo llegué a Sevilla (tampoco hace tanto tiempo) el bonobus mensual costaba 24 euros.

    ¿Crisis? ¿Pero qué dices?

  3. 3 dediego
    13.10.08 en 13:15

    Tussam está dirigida por unos impresentables, que no saben hacer su trabajo. Si tienes una deuda cientomillonaria no montas unos monitores que saldrán por un dinero para emitir nada…anti-cultura, si acaso. Y que, encima, para una función que hacen bien (indicar el itinerario y las paradas) o no sale o están siempre apagados.

    Minoway: lo que dices es aterrador. Que el bonobús suba 6 euros (1000 pesetas) en apenas 3 años…por no hablar del “ahora quitamos el bonobús sin transbordo y ahora lo volvemos a poner, pero a mayor precio”.

    Lo peor, es que hablamos de un monopolio.

  4. 14.10.08 en 0:57

    No hablamos de un monopolio. Hablamos de un servicio público, que es una cosa muy diferente. Un monopolio sería, por ejemplo, que los transportes urbanos estuvieran en manos de una -y sólo una- empresa privada. No se puede tachar a la Administración Pública (en este caso la Municipal, es decir, el Ayuntamiento) de ejercer un monopolio, puesto que si el servicio es público sólo puede ejercerlo ella, y Administración Pública sólo hay una.

    No voy a defender al Ayuntamiento ni a Tussam (¿yo? ¡par Dieu! ¿estamos locos?). Es de libro que Tussam está mal gestionada y que la oferta deja mucho que desear (líneas mal organizadas, otras que no valen para nada, ahora la pamplina del TranvíaCentro…), pero te digo yo que la gente de la capital no deberíais quejaros.

    Es verdad que el precio es un sablazo, y que el servicio deja mucho que desear, pero se nota que no habéis visto los servicios que hay en los pueblos. Y ya no hablo de los pueblos que están a 60 km, sino de los que están a tan sólo cinco o séis. Es un auténtico lujazo eso de tener a todas horas servicio, incluso hasta las dos de la mañana con los nocturnos, porque en los pueblos, como muy tarde -y salvo excepciones que caen por su propio peso, véase Montequinto, pero no hables muy alto y para de contar-, las líneas concluyen a las 00.30 (eso entre semana, que los findes es otra cosa). Y con buena suerte, si vives en San Juan o Tomares, que si vives en Almensilla te mueres de asco: un autobús cada hora y una hora para venir a Sevilla.

    Claro, que alguno dirá: “es que en Almensilla viven cuatro gatos”. Cierto, no viven más que 5.000 personas. Pero la cosa es que tenemos prácticamente el mismo -pésimo- servicio que hace 10 años. Porque el problema real no es que haya mucha o poca gente viviendo. No. El problema real es que la población del municipio atiende a la oferta de transporte que hay, y en función de dicha oferta, estima si le trae más cuenta usar el transporte público o sacarse el carné cuanto antes y ir parriba y pabajo con su coche.

    Y la causa de esto es muy sencilla: en Sevilla el transporte es público, mientras que en los pueblos, aunque lo llamen público, el transporte interurbano se basa en concesiones a empresas privadas. Por lo tanto, ya deberíamos cuestionarnos si esto es transporte público o privado. Y no es una mera denominación, porque de esto se derivan muchas consecuencias. Como ejemplo está el caso de Almensilla: la empresa Tranvías de Sevilla, autora de innumerables abusos de diversa índole para con los habitantes de este pueblo, tenía hace diez años una oferta X, con la que daba cobertura (escasa) a una demanda Y, con resultado Z; hoy, la empresa pretende conseguir unos resultados de 3Z, pero a costa de seguir manteniendo una oferta X para una demanda de 3Y.

    Por tanto, que Tussam tenga una deuda cientomillonaria o que los bonobuses mensuales hayan subido en seis años 6 euros no es realmente un problema tan grave. De hecho, los usuarios de los autobuses interurbanos del Consorcio ni siquiera disponemos de Bonobús Mensual. Y ya ni hablemos de las ventajas que tenéis los empadronados en Sevilla (Bono Mensual a mitad de precio). Nosotros tenemos un Bono de 10 viajes con el que nos metieron la bacalá del siglo. Homogeneizaron los precios al alza en las localidades de más demanda de usuarios, y camuflaron las subidas con rebajas en los pueblos más alejados y que menos habitantes aportaban. Pero esas rebajas desaparecieron a los dos años. ¿Sabéis que cuando en Almensilla pagábamos 1.20 por venir a Sevilla, ustedes todavía pagábais 90 céntimos por un viaje en el Tussam?

    Como digo, es posible -indudable, de hecho- que parte de la deuda de Tussam se debe a una mala gestión de la empresa municipal. Pero también hay que pensar que, muchas veces -la mayoría, de hecho-, deuda es sinónimo de inversión. Inversión en, por ejemplo, nuevas líneas para barrios periféricos y nuevos (que luego se proyecten bien, es otra cosa, pero ahí están). Una inversión que no realizan las empresas concesionarias de las líneas de transporte interurbanos de los pueblos. Ya se sabe: la reducción de costes y las ganancias en positivo normalmente están por encima de la famosa ley de oferta y demanda.

  5. 6 dediego
    14.10.08 en 10:30

    Jesu…te contestaré más detalladamente, que en media hora tiro para clase, pero de momento te digo: invertir mucho no me vale si no se invierte bien. Y por tanto, no me quejo de que no hayan puestolas cosas, no señor. Me quejo de que las hayan puesto mal. Han habido mejoras y muchas, y servicios, como el bus nocturno, de los que no podemos quejarnos. Pero el resto, en general, son sueldos mal pagados.

    Y eso, como verás, a un futuro parado licenciado en Periodismo, no me sienta muy bien.

  6. 14.10.08 en 12:26

    Jesu, tacazos así son difíciles de leer y de contestar…

  7. 14.10.08 en 22:47

    Pues si la inversión está mal hecha, ya sabéis lo que hay que hacer: quitar de en medio a los directivos. Pero te digo que sigo prefiriendo una inversión mal hecha pero acertada a veces, que una inversión que no existe y que sólo se hace para beneficio de la empresa, nunca de los usuarios. Porque a los del Tussam podéis quitarlos. Pero nosotros no podemos quitar a las empresas.


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Borja de Diego
(1988, Sevilla)

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