25
Feb
09

No podemos evitarlo

A algunos algunas veces

se nos va la vista

hacia las grietas

y se nos cae encima

esta vocación de acantilado.

 

Vemos los bordes exactos

de la pecera.

 

Necesitamos

seguir rastros,

quemarnos las manos

para decir

“esto es el fuego”.

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8 Responses to “No podemos evitarlo”


  1. 26.02.09 en 12:48

    Muy bueno.

    Pero no desfallezcas: lo importante no es la pecera, ni siquiera su tamaño; lo importantes es lo que hagas en la pecera.

    Un abrazo.

  2. 26.02.09 en 16:11

    Recuerdo un cumpleaños, siendo pequeño, pero no tanto, en el que mi madre cocinó una deliciosa tarta para la ocasión. Invitamos a mis primos, aparecieron algunos tíos que solamente solía ver en algunos cumpleaños, bodas, quinceaños, inseparables del mismo traje, como si salieran de una epoca prehistórica. Y fueron testigos de mi accidente.

    Supe lo que es el fuego cuando mi madre sacó la tarta del horno, colocó la bandeja sobre la mesa y quizá después de ignorar algunas palabras que pronunció, algo como “tengan cuidado porque está caliente”, me acerqué a oler el vaho que desprendía la tarta: pasas, canela, pan. Sencillo e irresistible.

    No sé aún porqué lo hice, pero tuve un impulso irresistible por lamer el plato, coloqué los labios sobre la bandeja. Sucedió entonces que aprendí lo que era el fuego, lo que era ese abrazo incandescente, años después repetiría la experiencia besando otros los labios, al final dolieron, pero no como aquella vez siendo niño.

    Te contaré personalmente lo que ocurrió en las siguientes semanas, es demasiado penoso como para seguir mostrándolo aquí.

    Pero algo sí diré: me gusta el fuego, me gusta que las mujeres ardan, que quemen; si no lo hacen, como aquella bandeja que calcinó mis labios, “pierden el tiempo conmigo” (Gracias Girondo!).

  3. 26.02.09 en 16:45

    Me quemo. Me estoy quemando. Ven.

  4. 4 dediego
    26.02.09 en 20:08

    Martín: querido amigo, el problema es que la pecera está hecha para nadar, y flotar. Claro, lo importante es lo que uno hace. Pero no queremos nadar.

    Iván: todos hemos perdido la boca por alguna mujer y muchas tartas. Espero que me termines de contar la historia, bebiendo tequila y rodeados de gatitas diminutas.

    Lulú: ya lo sabes.

  5. 26.02.09 en 22:38

    mientras tanto, otros existen en otros…

  6. 6 dediego
    28.02.09 en 1:24

    Mario: un día vamos a celebrar nuestra existencia, y todo va a temblar.

  7. 1.03.09 en 14:39

    Yo te vi, Borja, en el reciente festival de Perfopoesia (lamento decirlo, odio esa palabra), y te pedí contacto, y lo perdí, como es normal, pero creo que te he encontrado. Y creo que también a Mario, al que no pude pedirle nada ni agradecerle su buena poesía.
    Si no me necesitáis, aquí me tenéis, y si sí, me tenéis igual pero con un brazo en el hombro.
    Un saludo, y muchas felicidades de nuevo. A los dos (y a algunos más).

  8. 8 dediego
    2.03.09 en 22:29

    Querido amigo, te he mandado directamente un e-mail. Me alegra muchísimo que nos hayamos reencontrado y haber podido visitar tu blog y echar un vistazo (que lo he hecho muy a gusto). Bienvenido a este sitio y por supuesto que te necesitamos. Sobre todo ahora que está la cosa tan paradita.


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Borja de Diego
(1988, Sevilla)

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