Archive for the 'Narrativa' Category

23
Abr
11

El leñador de sombras y otros cuentos

Ilustración de Javier Monsalvett

Amigos, podéis encontrar el libro en estas librerías:

 SEVILLA 
– Nuño (San Luis 83).
– La extravagante (Alameda de Hércules 77).
– La fuga (Conde de Torrejón, nº1).
– Repiso (Cerrajería 4).
– Edimater (Monte Olivete 25).
– Un gato en bicicleta (Regina 8A).
– Casa del libro (Velázquez 8).
 CAMAS 
– La plaza (Plaza dela constitución 2).
 
CÓRDOBA 
– La casa azul (c/ Muñoz Capilla, 15 , Córdoba).
 
GRANADA 
– Atlántida (Gran Vía 9,Granada).
28
Dic
10

Tachán

Empezamos a mover el que es mi primer libro, “El leñador de sombras y otros cuentos”. El vídeo es por cortesía de Martín Lucía, uno de mis dos apuestos editores. Espero verlos por allí. Están invitados.

18
Sep
10

Los amantes con cuerpos de lluvia

Aparecían con la primera gota. Se alzaban totalmente nuevos y desconocidos, recién nacidos de esa huella de agua. Extendían los brazos hacia el otro para reconocerse. Se palpaban con cuidado, todavía ciegos y confusos, desconocedores de su propia materia.

Duraban lo que durara la tormenta. Allí donde ésta pasaba surgían ellos y allí transcurrían. Bajo el aguacero, se entregaban al tacto líquido que eran. Jugaban a esconderse, a encontrarse y caer mil veces sobre los charcos. Chapoteaban. Reían. Se acariciaban conscientes de que ésa era su única noción del mundo. Así sucedían hasta que dejaba de llover. Hasta entonces, entregaban sus cuerpos misteriosos, amantes y espectros condenados a desaparecer.

De El leñador de sombras

18
Jul
10

Cuando los náufragos hablan de amor II

Besa las marcas de su espalda, le acaricia las líneas de la mano y luego la deja dormir. Se distrae ante el paisaje que entra por la ventana. 

– Te quiero.

– Ése es el problema. 

La cama se vuelve una plataforma a la deriva. Él se levanta, se sienta frente a la ventana y lía un cigarro mientras ella se viste. 

-¿Volverás mañana? 

Ella se va sin contestar. Él la deja ir y fuma. Frente al atardecer, piensa en esto que le ocurre y vive. A veces garabatea algo en un cuaderno, absorto en el vuelo de pájaros grises sobre la tumba incierta de la tarde.

De El leñador de sombras y otros cuentos.

11
Jul
10

Cuando los náufragos hablan de amor

Cada tarde atraviesa el portal y sube los escalones de dos en dos. Llega al último piso y allí se permite descansar medio minuto antes de abalanzarse hacia la puerta. Una vez dentro recorre el apartamento sin hacer caso a las puertas que nunca ha abierto, habitaciones que no conoce, bombillas fundidas, la depresión irremediable de las goteras. Un centenar de poemas adornan los pasillos que ahora cruza.

Él la espera sentado en la cama, con la mirada perdida. Sobran las presentaciones, el protocolo. Se entregan al tacto a través de la ropa, el aliento sobre el aliento en que los educó su amor por la sangre. Se buscan resortes o raíces, guiados por la prisa como un ave rapaz.

De El leñador de sombras y otros cuentos.

14
Jun
10

Bailarinas de alambre

Gorrión calla y sube a su habitación. Se quita la ropa mojada, agarra una toalla y se acerca a la ventana siempre abierta. Escucha los pájaros y se distrae ante el paisaje.

Allí la calle es siempre la misma: los coches, los faros, los amantes, las risas, la luz rota en las farolas y, ante todo, ellas. Despreocupadas y de cuerpo presente, recortándose en la oscuridad, reciben continuamente la visita de sus amantes. Las que venden su cuerpo por lo suficiente, sirenas sobre una acera que no sirve para ahogarse. De ellas sí que no puede despegar la vista.  Ellas son las bailarinas de alambre, dueñas de una sombra. Reinas de nada.

Extracto del segundo capítulo de Gorrión.

Ilustración de Rafa Torreras.

13
Jun
10

Ese viejo ha detenido el tiempo

– Mamá dice que tus años no aumentan ni disminuyen: “ese maldito -dijo-, ha detenido el tiempo”.

Guduli miró a los ojos del niño y vio en ellos su infancia traviesa, luego miró a la lejanía y preguntó, sin darle importancia:

– ¿No se muere nunca, dice?

– Ajá.

– ¿Que ha detenido el tiempo, dice?

– Que lo ha detenido, dice.

– Hijito, ni yo ni cien yuntas de bueyes pueden detener el tiempo – meneó tristemente la cabeza Guduli.

– ¿Y quién puede detenerlo? – se interesó Ucha.

– Llegará la hora y, es de pensar, se detendrá por sí solo.

De “Desagradecido”, un relato de Nodar Dumbadze.





Borja de Diego
(1988, Sevilla)

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